Linux Mint
Oct/090

El mundo GNU/Linux puede convertirse en algo bastante adictivo. Supongo que lo difícil es dar el paso y probar, pero una vez que te acostumbras empiezas incluso a preguntarte cómo te las arreglabas antes de usar un sistema operativo con kernell Linux. A ver, no es que quiera hacer proselitismo; cada cual cuenta la misa según la ve, y desde luego no todos hacemos y/o necesitamos lo mismo con el y del ordenador. En mi caso, resulta que una distro basada en Linux cubre exactamente todas mis necesidades de un modo más que útil y eficiente; no le ocurrirá lo mismo, supongo, a todos los usuarios. Así, por ejemplo el típico gamer, que utiliza juegos de última generación y demás, se vería más que frustrado con un Linux, ya que la mayoría de tales programas no son compatibles. Por supuesto, también hay juegos para Linux, y bastantes, pero la mayoría de juegos comerciales recientes no pueden ser jugados directamente desde Linux (otra cosa es que se instale una máquina virtual desde Virtualbox, o que se intente desde Wine, o que se opte por una instalación dual Windows/Linux, pero en general no se puede y punto).
Ahora bien, descontado esto, hay que reconocer que para la mayoría de tareas una distro Linux resulta sumamente capaz, y tiene algunos puntos bastante fuertes que la hacen más que atractiva. Para empezar, son justamente famosos dos aspectos en particular: primero, la práctica ausencia de virus, troyanos y demás malware que puedan dañar a un sistema de este tipo (de hecho, en una instalación por defecto ni siquiera se incluye un antivirus por inútil). Existen antivirus para Linux, en efecto, pero al parecer su única función no es tanto evitar el contagio de la propia máquina como el que, por ejemplo, enviemos inintencionadamente un virus a otra máquina, vía mail, digamos. Si a esto le sumamos sistemas de seguridad muy avanzados (como el Apparmor de Novell o SELinux) y un excelente Firewall, resulta a grandes rasgos un sistema tremendamente seguro que no por casualidad es utilizado ampliamente en servidores de internet y en importantes empresas públicas y privadas alrededor del mundo. Y, en segundo lugar, la estabilidad del sistema es también casi proverbial: es muy difícil que el sistema entero se quede “colgado”, obligándonos a reiniciar el ordenador. Ocurre, eso sí, que alguna aplicación en particular pueda fallar puntualmente, pero suele ser sencillo simplemente forzar el cierre de la aplicación y, algo que no suele ocurrir en otros sistemas, la reiniciemos como si tal cosa y funcione sin problemas. Una cosa que con el tiempo casi se olvida es que, cuando usaba Windows y, por ejemplo, escribía algún texto, continuamente estaba salvando el documento de modo casi paranoico; desde que estoy con GNU/Linux, me doy cuenta de que me he relajado bastante en este aspecto.
Sobre la cantidad de aplicaciones que existen para GNU/Linux, bueno, la lista es casi interminable, y es difícil no encontrar aquella que se ajuste exactamente a mis necesidades. Para la ofimática, OpenOffice es una solución, para mí, prácticamente perfecta. Para navegar por internet utilizo básicamente tres navegadores, Google Chrome (que está teóricamente en fase de desarrollo, pero que a efectos prácticos no es que sea utilizable, es que va genial), Opera (que no es software libre, pero que es un navegador potentísimo que tiene, entre otras, la ventaja de llevar incluído un gestor de correo) y, algo menos, el conocido Firefox(que en su versión Linux es, paradójicamente, algo inestable en sesiones largas y, en general, bastante lento y pesado, aunque sus múltiples funcionalidades y addons tienden a compensar esto). Luego tenemos excelentes reproductores multimedia (Totem, Rhythmbox, VLC…), un maravilloso editor gráfico (Gimp) y un sinfín de aplicaciones para tareas varias (lector de PDF, de comics, compresor/descompresor de archivos, instaladores y actualizadores de paquetes, visor de fotografías…)
Otra cosa interesante es que las actualizaciones son automáticas, y que la instalación y desinstalación de programas se hacen desde una misma aplicación, donde aparecen listadas cientos de utilidades listas para ser instaladas con un par de clicks. Y es que éste es otro aspecto que ha cambiado en los últimos años, donde Linux ha pasado a ser un sistema para gente muy geek o con conocimientos informáticos más o menos avanzados, a un sistema tremendamente sencillo de utilizar. Hoy en día instalar y utilizar diariamente una distro como Ubuntu, Mandriva,OpenSuse, Fedora o Linux Mint, por citar algunas, es algo que puede hacer cualquiera con un poco de sentido común y sin graves problemas de aprendizaje. Los entornos gráficos como Gnome, KDE o Xfce son tan intuitivos como puedan serlo los de los sistemas operativos comerciales, y funcionan básicamente a golpe de ratón sobre algún icono o menú. Tan fácil como eso.
Pues bien, acabo de instalar una nueva distro en mi PC -una auténtica cafetera, con un procesador de un núcleo a 1600 Mhz, 512 Mb de RAM, HD de 40 Gb y 32 Mb de memoria de vídeo; no cumple ni de lejos los requisitos mínimos para instalar Windows Vista o Windows 7, ya ven-. Se trata de Linux Mint 7 “Gloria”, una distro basada en Ubuntu, que utiliza incluso los mismos repositorios que ésta, junto a otros propios, y que es, para entendernos, un Ubuntu “tuneado” con algunas mejoras. El caso es que Ubuntu/Kubuntu es quizá el sistema, junto a Mandriva Linux, que mejores resultados ha dado en mi sistema, pero había cosas que echaba en falta -y que, por ejemplo, Mandriva u OpenSuse sí tienen, como un “panel de control” centralizado-. Pues bien, Linux Mint incluye ya preinstalados los codecs de audio y vídeo más comunes, driversprivativos, acceso a programas como Opera desde repositorios, instalación sugerida desde el instalador de programas como el lector de PDF de Adobe o las fuentes de Windows, un menú de inicio mejorado, un panel de control que centraliza las aplicaciones de sistema más comunes, algunas aplicaciones extra preinstaladas, y un aspecto visual de inicio más que notable, entre otras cosas. Vamos, nada que no pudiéramos conseguir desde Ubuntu con un poquito de aplicación, pero que se agradece, y bastante, que venga todo ese trabajo ya hecho “de serie”. De momento todo funciona a las mil maravillas, aunque, puesto que Ubuntu está a puntito de actualizar su versión, es de lógica suponer que Linux Mint 8 también esté al caer, y está por ver si la nueva versión mejorará o no la presente. De momento, estamos más contentos que una pascua, por si no se lo han imaginado aún, con nuestro Linux Mint. Y que dure.
Y por cierto… ¿Les he mencionado ya que todas las distros y programas que han aparecido por aquí son gratuitos?
Vía: ontopop.blogspot.com
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